Ayacucho acaba de ser golpeada con una de las inundaciones más graves de su historia. esta vez debido a un huayco. Resulta inevitable comparar: en situaciones así, desde el primer momento y sin dejar pasar el tiempo, (que en casos como éste resulta de vida o muerte) estaríamos siendo testigos de cómo un presidente como el ingeniero Fujimori, se hacía presente, se ensuciaba los zapatos y, con la camisa remangada, empezaba a dirigir al tiempo que se convertía él mismo en un operario o un poblador más. Y si era necesario, se quedaba a pernoctar allí, en cualquier rinconcito, para continuar y parar sólo cuando la emergencia se hubiera disipado. Cuando todos estuvieran a salvo. Eso lo saben muy bien los pobladores del norte del Perú que vieron cómo ,a punta de trabajo oportuno y planificado, se evitaron daños mayores, por ejemplo, durante la época de ese Fenómeno del Niño que se quiso llevar varios puentes en Piura y no pudo gracias a la previsión de Fujimori; o los peruanos de Ica que hoy comparan la inacción de este gobierno que deja a Pisco en ruinas durante más de dos años de ocurrido el terremoto, a la inmediatez del presidente Fujimori cuando ,ante otro sismo o frente a la inundación producida por el desborde del río , reaccionó de inmediato. Hecho que se quedó marcado en la memoria del poblador que vio cómo un presidente no gobernaba desde la comodidad de su despacho de Palacio, sino que llevaba el gobierno al lugar que lo requería, por remoto que este fuera.
El Ayacucho golpeado de hoy no ha sentido la presencia reconfortante de un presidente alerta y preocupado por su suerte. Sólo ha visto a algún candidato desatinado intentando aprovecharse políticamente de la desgracia de su propio pueblo.
FUJIMORI NO HABRÍA DEJADO A SU SUERTE A AYACUCHO
- Diciembre - 22 - 2009
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Se apertura el nuevo ciclo político.
Así como, por la realidad de los hechos, el año 90 cerro las puertas a los políticos tradicionales por su ineficacia, el año 2010 aparece como el epílogo a otro tramo más de fracaso de un estilo y gestión de gobierno que no ha podido estar a la altura de los retos exigidos.
Las bases de la economía nacional, hechas por Fujimori, mediante una política de inserción del Perú en el contexto económico mundial; reduciendo el indicador “riesgo – país”, al sanear nuestra economía del caos económico, político y social, previsiblemente exigía crear infraestructura en educación; en el sistema de vías de integración física – y en consecuencia económica- de los pueblos excluidos del país; modernización y creación de infraestructura portuaria, a fin de facilitar y dinamizar el desarrollo de la economía nacional; infraestructura en salud, para que el pueblo pueda encontrarle sentido al crecimiento macroeconómico, propiciando la paz y seguridad; una política agresiva de equipamiento tecnológico de centros de educación escolar, técnica y universitaria; elevar el nivel de preparación técnica y profesional de la población para abastecer la demanda de la mano de obra; desarrollar ciencia y tecnología de acuerdo a las exigencias de las inversiones y la industria; electrificación rural; infraestructura en comunicación telefónica; trasvasar la tecnología de la información a nivel nacional. Todo esto se inició en el gobierno de Fujimori a un ritmo que sobrepasó las expectativas de la población y dentro de una economía en franco crecimiento pero, con menos recursos de los que existen actualmente. Esta política debió continuar a un ritmo creciente, sin perder la visión de desarrollo integral del país. Hoy por hoy, el ciudadano debe gozar de un seguro integral de salud suficiente y eficaz, de un seguro contra desastres naturales, de una educación subsidiada para “zonas ubicadas a mas de 2,500 m.s.n.m.” por decir algo; de un programa de asistencia a las poblaciones víctimas del friaje, en fin, que la población se sienta incluida en el desarrollo innumerablemente vociferado. Sin medidas como estas la población no dejará de percibir del político frivolidad, maltrato y abuso del poder en beneficio propio.
Por otro lado, es reprobable la actitud del presidente García frente al desprestigio del congreso del cual tiene parte y culpa, olvidando que es su bancada la que ha venido presidiendo la mesa directiva, más aún es el chantaje descarado, indecoroso para un mandatario, de amenazar con un cierre del poder legislativo a través de la pérdida de confianza consecutiva de su gabinete, la cual deberá hacerse él mismo a través de la presidencia (aprista siempre) de la mesa directiva. Esta paradoja de la censura del poder lo puede poner en calidad de incapacitado moral para seguir ejerciendo el cargo que la cuarta parte del país le ha confiado.
Entre la abstrusa realidad de realidades creo que empieza a asomarse, nuevamente, el “cuco” Humala, pues, frente al escandaloso destape del pago hecho por el burgomaestre de Lima a la empresa COMUNICOR de nada menos de 35 mlls frente a lo negociado con Relima de tan solo 14.6 mlls, quedándole un margen de no menos de 20 mlls, que no sabemos porque razones la MML no negoció directamente con Relima, hay quienes empiezan a ver a Castañeda en caída libre, viendo en el fujimorismo la única esperanza como en el año 90, sumado esto a la expectativa dejada por Fujimori en la población. Solo Keiko puede asegurar la continuidad del modelo económico establecido por Fujimori, de ello se desprende lo dicho por Aldo Mariátegui:
“Duele decirlo (y la última de mis intenciones es hacerle un “comercial” o un “cherry”), pero estoy seguro de que Fujimori habría acudido de inmediato a Ayacucho tras esta última tragedia del aluvión y se hubiera quedado allí hasta ver mejoras entre los damnificados. Y apuesto a que hubiera hecho lo mismo en Pisco tras el sismo, adonde posiblemente se hubiera mudado con su gabinete por un buen tiempo. Ese fue siempre su modus operandi. Ese tipo de gestos no los tuvo Toledo ni tampoco García, y eso lo resiente nuestro pueblo, especialmente el provinciano, al que tanto le irrita sentirse desamparado por el poder limeño. Y eso se refleja en las encuestas”.